Pasó, el verano pasó, como un beso a alguien que duerme. Se levantó otoño siempre, triste y legañoso, oliendo todavía la muerte de aquel beso ahogado en el pasado verano.
Se cayó la vida, en unos ojos equivocados, en unos labios pegados, en unos párpados hinchados. En un cuento sin princesa, en un cantar de locos, en un grillo sin orquesta.